Píldora saludable 20: #elartedecorrer.

Soy Mª Angells Noell y os vengo a explicar cómo conseguí uno de mis sueños: empezar a correr, primero, y ser medallista en el Campeonato de Europa de atletismo en categoría veteranos en la prueba de 5 kilómetros marcha en ruta empezando a entrenar a los 40 años, segundo.

Me defino como una persona activa y me siento orgullosa de mi fuerza de voluntad, pero para mí, lo más importante es la salud, el resto viene solo. Mi máxima preocupación es vivir cada día, disfrutar y mirar positivamente el día a día. La facilidad para realizar cosas, ¡me siento capaz de todo y con todo! y esto, me lo ha dado el deporte. Por primera vez en la vida, siento que hago algo por mí.

Antes de empezar a hacer deporte mí día a día era como el de cualquier mujer; estaba entregada al trabajo fuera y dentro de casa. ¿Aburrida? No tenía tiempo de pensar en eso, o al menos, eso creía.

Los fines de semana eran para las actividades deportivas de mi hijo y mi marido. Los sábados a las competiciones de campo a través o pista de mi hijo, los domingos a las carreras populares (medias maratones, maratones…) de mi marido. Me parecía estresante correr. Me sentía mejor haciendo de “perchero” aguantando los chándales y las bolsas de deporte. Demasiado estrés tenía en mi trabajo y en sacar adelante la casa, como para empezar a cansarme en mi tiempo libre. ¿Pero, entonces… por qué empecé a correr? ¿Cómo me metí en todo este lío?

A los 40 años, y debido a ciertos problemas hormonales asociados a la menopausia, empecé a engordar. Mi médico me dijo: “Tienes el colesterol elevado…Necesitas dieta y ejercicio físico”. Con el tratamiento hormonal recetado, llegué a los 65 kilos de peso. Por mucha dieta que hiciese, nunca los perdía…

La solución era hacer ejercicio físico: ¿Ir al gimnasio? “No te engañes…irás hoy, quizás mañana, pero acabarás dejándolo”. ¿Natación? “Uy, no, no…eso de poner la cabeza bajo el agua, ¡pero si apenas sé nadar!”. ¿Bicicleta? “No…a las 20h de la noche, ¿a dónde voy yo en invierno?”. ¿Correr? “¡Qué dilema! ¡Pero, si yo me ahogo!”.

Con la ayuda de mi marido y mi hijo empecé a salir a correr tres veces por semana durante una larga temporada, logrando aguantar, al final, sesiones de 45’ de carrera continua. Tenía dolores por todas partes, por la mañana me levantaba fatal: un día me dolían los pies, otro las rodillas y otros las rodillas y los pies, si es que no lo hacían las lumbares, etc. ¡Esto no podía ser bueno!

Cuando conseguí una rutina de entrenamiento estable, mis analíticas enseñaban que había conseguido tener el colesterol a raya, la ropa empezó a irme grande y ya no me sentía tan cansada en mi día a día. Había conseguido mi objetivo y eso motivó que me marcase mi primer reto deportivo: la media maratón de Granollers. Tuve que aumentar los minutos de los rodajes, hasta 90’ los fines de semana, y entrenando durante un periodo de 6 meses, de Septiembre a Febrero, ya estaba a punto para afrontar la carrera. Competiría sin conocer nada ni a nadie, sólo tenía la incertidumbre de saber hasta dónde llegaría. Y… ¡lo conseguí!

Terminé con las rodillas inflamadas y doloridas, y al día siguiente, continuaban igual a causa de un derrame de líquido sinovial. Tocaba descansar…pero al ver con los días que no disminuía la inflamación, me propusieron probar la marcha atlética. No es agresivo para las rodillas, pero hay algo peor, “la técnica” supervisada por unos jueces que te amonestan con tarjetas si andas y si corres. En aquél entonces me pregunté, ¿y entonces, cómo se hace?

Fue poco a poco cómo Àngels y con mucha paciencia fue entrenando la técnica de la marcha y entendiendo las particularidades de este nuevo deporte. Así se inició ella en el running y, luego, en la marcha atlética, posteriormente cosechó muchos éxitos consiguiendo medallas en Campeonatos de Europa y del Mundo.

Su mejor consejo: Nunca mires atrás. Si tú quieres, puedes. Lo vas a conseguir.

Mary González Reina – Atleta internacional en 800 metros lisos.

 

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